Los colores del MOH

Entre almendros, arbustos y palmeras, dos veces al mes; el corazón del parque Santa Cruz es testigo de uno de los mercados coloridos y diversos de la costa oaxaqueña; el Mercado Orgánico de Huatulco (MOH). Como ya es tradición desde hace un poco más de una década, el primer y tercer sábado de cada mes, se dan cita productores, vendedores, artesanos de diferentes productos de la región. Así reunidos en el MOH ofrecen a turistas, visitantes y locales; una probada de sabor, aromas, colores y hasta música.

Es común encontrar en los pasillos del mercado, diversos puestos de comida que identifican las raíces de la cultura mexicana y oaxaqueña, como son los tamales, tostadas de sabores y las quesadillas. Una exquisita combinación de guisados oaxaqueños como el mole negro, el mole verde, el frijol y el maíz como principal constante en estos deliciosos platillos. Resaltan los sabores de estos alimentos, que algunos de ellos son preparados al momento, ocupando un comal y acompañándolos con aguas frutales o un rico atole de maíz.

Es posible encontrar alimentos como paella, sandwiches, pan, entre otros; que ofrecen habitantes extranjeros que han encontrado en Huatulco un nuevo hogar. Y de productos locales, resaltan las mermeladas de frutas como mango, chabacanos e inclusive de jamaica, salsas, los quesos, frutas deshidratadas, deliciosas nieves y el aromático café.

En el recorrido por el MOH, otra sección destaca la belleza de las montañas y de nuestra madre tierra a través de productos orgánicos vegetales, frutales y florales de mujeres provenientes de la comunidad de la Merced del Potrero. Ellas viajan casi tres horas para llegar al mercado buscando la oportunidad de comercializar sus productos y llevar sustento a sus familias.

La belleza de ese pasillo se encuentra en las sonrisas de las vendedoras que se camuflajean entre las flores y se complementa con la generosidad de estas mujeres que cuando les compras alguno de sus productos, no dudan en echarte el ya acostumbrado “pilón”. Así pues, abunda el verde en este pasillo en los aguacates, chayotes, espinaca; el amarillo de las naranjas, flor de calabaza, carambola y el maracuyá; el rojo de los tomates y las fresas. Los colores de la tierra destacan en sus mesas mientras estas mercedeñas ofrecen sus productos orgánicos.

Y acompañando a lo tradicional del concepto de un mercado mexicano, se hace presente la música de distintos géneros; desde una salsa, un clásico del rock o hasta una chilena y el jazz. Diversos artistas locales y regionales son invitados a deleitar con su música y su voz, para brindar un rato ameno para todos; que se comparte para disfrutar, bailar y hasta cantar. Los cantantes y grupos que se presentan en el MOH incluyen música de autorías propias, con ritmos variados, que harán disfrutar a todos.

El Mercado Orgánico de Huatulco también da paso a resaltar las manos artesanas y creadoras; a través de productos de barro, pinturas, fotografías, que transformados se presentan en ornamentos para el hogar, así como vasijas de barro pintados, bolsas tejidas, aretes, brazaletes, cuadros, entre otros.

La comunidad del MOH es un mix enriquecedor que abre la oportunidad a experimentar diversas actividades: ¿Piensas en degustar un mezcal? ¿Recibir un masaje? ¿Comprar vegetales? ¿Bailar una cumbia?, el Mercado Orgánico de Huatulco es una opción para niños, jóvenes y adultos.

La riqueza del Mercado Orgánico de Huatulco resalta en la diversidad e intercambio cultural que provoca al reunir a un cúmulo de formas y expresiones a través de la comida, las bebidas y la posibilidad de converger personas de diferentes lugares y países para compartir unos minutos u horas; el gusto de convivir, conversar y hasta bailar.

Así cuando acudas a este mercado, prepárate para una experiencia que te provocará querer regresar: observa y vívelo con otros ojos, como quien por primera vez acude a una fiesta en donde puedes compartir con tus amigos o familia que viven o visitan el destino turístico de Huatulco. Especialmente los segundos; asombrados de conocer nuestra cultura, sienten afinidad con nuestra idiosincrasia y llegan a amar lo que para nosotros los oaxaqueños-mexicanos ya es cotidiano.

Vive, baila y siente el Mercado Orgánico de Huatulco.